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Cocina para adelgazar

 

Ponte el delantal y manos a la obra. Desde un punto de vista completamente amateur y sin ninguna pretensión de presentarme como cocinera profesional, te digo que... Cocinar mejora tu alimentación y tu condición física. Estoy hablando de cocina real con comida real, no de pastelitos de proteína, tortitas y otros "mejunjes" que hoy por hoy se relacionan con la vida fitness. 

 

Al cocinar un alimento no sólo cambia su olor, sabor, textura y color, también afecta al valor nutritivo, aporte calórico y la forma en que el organismo lo digiere y asimila. Elaborando tu propia comida tendrás un mayor control, tu mismo decides los ingredientes, las cantidades, el método de elaboración, el tiempo de cocción, los aliños... Además evitas o al menos reduces, conservantes, aditivos, azúcares, grasas y sal. Tu alimentación se vuelve más consciente y de mayor calidad. 

 

La falta de tiempo juega en contra, pero a veces se utiliza este argumento de excusa para optar por pre-cocinados poco saludables. Cocinar puede ser algo muy sencillo y no hace falta que dediques horas. Es cierto que cuanto más naturales sean los alimentos con los que cocinemos mejor, pero no vamos a irnos al extremo, si no puedes ir al mercado a diario, conservas y congelados pueden echarte un cable y sacarte del paso. Con ello no me estoy contradiciendo, una cosa es utilizar unas alcachofas envasadas o unas espinacas congeladas, y otra muy distinta es echar mano de una pizza precocinada.

 

Manejamos muchas técnicas a la hora de cocinar. Cortar, triturar, pelar, rallar, cocer, macerar, freír, hornear, colar... Son términos que definen el método físico con el que transformamos la comida. Aunque unos sean más agresivos que otros, todos transforman el estado del alimento. Habrá casos en  que el alimento se pueda consumir de forma natural y otros en los que deben ser cocinados, no solamente por cuestión de sabor, sino para mejorar la digestión, la asimilación de sus nutrientes y eliminar sustancias nocivas.

 

Al utilizar medios mecánicos como pelar o exprimir desechamos parte de la fibra del alimento. Además, al estar más expuesto a la oxidación y a la luz hay vitaminas que se pierden. La cocción cambia el índice glucémico del alimento, digamos que facilita la digestión y el organismo es capaz de disponer de su energía en más cantidad y más rápido.

 

Utilizar grasa para cocinar es muy habitual y eso indiscutiblemente suma calorías. Por este motivo no es recomendable freír los alimentos, es preferible cocer, hornear, hacer la plancha o al vapor. En España la grasa más utilizada es el aceite de oliva, aunque efectivamente es saludable, hay que hacer un consumo moderado. A ten en cuenta, cada cucharada suma unas 135 calorías.

 

Sal y azúcar, dos de los condimentos que debes tener en cuarentena. Para aderezar comidas saladas puedes utilizar especias que potencien el sabor, en el caso de los dulces puedes utilizar frutas, miel, canela y otros edulcorantes.

 

La calidad de tu dieta no solamente depende de lo que comes y de cuánto comes, también es muy importante cómo lo preparas. Por eso en mis planificaciones siempre indico el método de elaboración, incluso en algún caso lo acompaño de la receta. No es algo complicado, además teniendo el plan con antelación es muy fácil organizarse. Resumiendo...

 

- Alimentos bajos en grasa

- Cocer, hornear, plancha y/o vapor

- Retira la grasa visible, especialmente de la carne

- Evita un exceso de cocción, verduras y pasta preferiblemente "al dente"

- Incluye alimentos en crudo

- Utiliza el aceite con moderación

- Fritos bajo llave

- Reduce o limita el consumo de azúcar y sal

 

Quítate el miedo a la cocina y coge las riendas de tu alimentación. Aquí te dejo el enlace donde puedes solicitar información sobre las PLANIFICACIONES PERSONALIZADAS.

 

 

 

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