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Intensidad del ejercicio y su relación con la quema de grasa

 

La actividad implica un gasto energético, eso es evidente. A más intensidad y más tiempo, mayor desgaste, eso también puede resultar evidente. Sin embargo, dependiendo del tipo de actividad y de su intensidad la demanda de energía es distinta. El cuerpo no solamente cuenta con la grasa como fuente de energía, además puede recurrir al glucógeno y a los músculos para abastecerse. No es posible controlar con total precisión la fuente de energía que va a utilizar, sin embargo si podemos incentivar que trabaje de una u otra manera manejando algunas variables que vamos a ver.

 

Las pulsaciones que tengamos durante el ejercicio determinarán en gran medida la procedencia de la energía. Cada persona tiene un lumbral diferente que vienen determinado por la edad, el peso, el género y por supuesto el estado de forma. Trabajar con un pulsómetro te puede ayudar a controlar si estás en límites quemagrasa o no.

 

Los ejercicios de alta intensidad provocan que las pulsaciones se disparen. Para ejercicios que requieren de fuerza y potencia la grasa resulta un recurso de baja calidad. Cuando el esfuerzo es muy intenso el organismo necesita energía instantánea, por este motivo recurre al glucógeno. El glucógeno es una reserva energética de fácil consumo que el organismo utiliza como una inyección extra que le permite rendir mucho en poco tiempo. Esta energía procede principalmente del aporte de hidratos que hayamos hecho en la comida y se almacena en el hígado y en los músculos.

 

Para ejercicios de intensidad moderada el suministro de energía es diferente, se apoya principalmente en la reserva de grasa. Pasados los primeros 40 minutos de actividad (aproximadamente) las reservas de glucógeno se van agotando, en ese momento la fuente principal de energía será la grasa. Teniendo esto en cuenta está claro el motivo por el que a la hora de plantear una rutina de entrenamiento siempre hacemos el trabajo con cargas (fuerza) al iniciar la sesión, dejando para el final la actividad cardiovascular. Siguiendo este patrón las reservas de glucógeno las gastarás trabajando la fuerza así en el tiempo que dediques al cardio quemarás más calorías procedentes de grasa. El cuerpo no puede estar permanentemente quemando grasa, es decir no puedes alargar la actividad cardiovascular durante horas. En ese caso buscará otras fuentes de energía, llegando a degradar el propio tejido muscular para obtenerla. Entrenar más tiempo no es sinónimo de mejores resultados, en la rutina los descansos y el control de los tiempos es tan importante como la propia actividad.

 

Hoy nos hemos centrado en la técnica de entrenamiento a seguir para fomentar la quema de grasa, sin embargo, si lo que buscamos es rebajar el porcentaje de grasa corporal es necesario tener en cuenta otros condicionantes. En el top encontramos las rutinas de alimentación. He dedicado muchas líneas en otras entradas a hablar sobre este tema, te invito a leer y aprender la mejor manera de plantear una rutina de entrenamiento y compaginarla con un plan de alimentación que te permita reducir grasa. Puedes solicitar información sobre las planificaciones personalizadas: rutina de entrenamiento, menús diarios variados y seguimiento. Plan individualizado orientado a tu objetivo:

 

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