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Reduce contorno y volumen

 

Cuando te sometes a una dieta con el fin de adelgazar normalmente las miradas las diriges a la báscula. Si bajas de peso respiras tranquilo, si no hay cambio o subes cunde el pánico. No te agobies!! Antes de sacar una conclusión valora qué es lo que ha podido pasar, es muy probable que hayas avanzado más de lo que imaginas. 

 

El peso es un dato a tener en cuenta, pero si lo tomas de manera aislada puede resultar poco fiable. Hay importantes variaciones en función de la hora del día, de si has comido o no, si has ido al baño, del ciclo menstrual... Incluso dos personas del mismo género, misma edad y de altura similar, pesando lo mismo pueden tener físicos muy diferentes. La composición del cuerpo y distribución de masas es la clave.

 

El agua es el componente más abundante de nuestro cuerpo. Además del agua en nuestra composición destaca el tejido magro (masa muscular, estructura ósea y aquellos tejidos libres de grasa) y tejido adiposo (grasa). Pues bien, vamos a fijarnos en la masa muscular y la grasa para tener una idea más clara de nuestro estado.

 

Lo primero que debes saber es que la masa muscular ocupa cuatro veces menos que la grasa. El ejemplo que nos han puesto siempre comparando 1 kilo de plumas y 1 kilo de plomo nos viene al pelo. En ambos casos el peso es 1 kilo, pero está claro que el kilo de plumas ocupa muchísimo más que el de plomo. Así que si lo que queremos es perder volumen lo más interesante es perder grasa.


Otro motivo por el que resulta interesante aumentar el porcentaje de tejido muscular y reducir el de grasa es que el músculo es un órgano activo que consume energía, mientras que la grasa no. Visualmente lograremos estar más firmes y modelar nuestras formas, un aspecto más esbelto.

 

Ahora que ya tenemos claro que adelgazar no solo es bajar de peso sino reducir el porcentaje de grasa. ¿Cómo hacemos para conseguir nuestro objetivo?

 

En la práctica no podemos bajar exclusivamente de grasa, pero si hay métodos que incentivan la quema de grasa y mientras cuidas la masa muscular. Como siempre alimentación y entrenamiento van de la mano.

 

  • Evita largas sesiones de cardio. Podrías estar desgastando el tejido muscular.

  • Incluye sesiones de tonificación. El trabajo con cargas te ayudará a fortalecer, modelar y aumentar la musculatura.

  • Estructura la rutina de entrenamiento anticipando el trabajo de tonificación al cardiovascular. Cuando comienzas el entrenamiento los niveles de glucógeno (energía) están altos, esto te permitirá trabajar mejor el músculo. Más tarde el organismo recurrirá a las grasas como fuente de energía y el ejercicio cardiovascular te mantiene en unos rangos de intensidad óptimos para oxidar grasa.

  • Comer cada 3 horas te ayudará a controlar la ansiedad. Tu alimentación será más consciente, harás mejores elecciones y serás más equilibrado en las cantidades.

  • Come suficiente. Si buscamos adelgazar tiene que haber déficit calórico pero no conviene que sea muy agudo.

  • Que no falte de ná!! Proteína, carbohidratos y grasas son necesarias para que el organismo debe estar nutrido y no altere su funcionamiento.

  • Date un capricho. Si siempre hay déficit calórico el metabolismo se puede volver lento, es conveniente romper con esa tendencia.

 

A la hora de hacer la valoración tanto del punto de partida como de tu evolución es interesante que no lo reduzcas al peso y tomes otros valores en cuenta. A través de un estudio de bioimpedancia obtendrás los diferentes porcentajes de tu composición, no obstante la medición de los contornos y el seguimiento a través de fotografías te ayudará a tener una visión más realista de tu estado.

 

Si estás interesado en un estudio personalizado, puedes ponerte en contacto conmigo. Solicita información sobre los diferentes tipos de planificaciones: PLAN FOOD / PLAN ENTRENAMIENTO / PACK COMPLETO

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