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La inacción genera ansiedad

17 sept
3 min de lectura

No necesitas solucionar todo de golpe. Necesitas simplemente empezar, pasar del pensamiento a la acción.


Cuando llevas demasiado tiempo pensando en algo, pero no avanzas, te sientes bloqueada, tu cabeza construye una historia que acompañe esa inacción. Intenta llenarse de "argumentos": “No tengo tiempo.” “No voy a ser capaz de mantenerlo.” " No me gustará." “Voy a tener que renunciar a muchas cosas.” “Ya empezaré cuando esté más tranquila.”...


Y cuanto más lo piensas, más grande parece. Una tarea pendiente, una decisión por tomar, una situación que te hace sentir mal pero que arrastras en el tiempo... Todo ello supone un lastre mental, genera mucha carga y ansiedad.


La mente anticipa la incomodidad y exagera el coste de empezar con hipótesis negativas.  Lo curioso es que muchas veces, cuando finalmente decides hacerlo, descubres que no era tan complicado como habías anticipado.

La acción tiene algo que el pensamiento por sí solo no puede darte: te demuestra que eres capaz.

Existe una diferencia enorme entre imaginar lo difícil que será algo y experimentar realmente lo que supone. La acción te descubre la realidad. No era tan difícil, no necesitabas tanto tiempo, no tenías que hacerlo perfecto... Incluso disfrutas con el proceso. Ocurre algo muy potente, te devuelve la sensación de control y refuerza confianza en ti. Solo necesitabas empezar.



La acción devuelve sensación de control

Cuando haces algo, aunque sea pequeño, cambia tu posición frente al problema. Ya no estás esperando, estás participando en la solución y eso rebaja la ansiedad propia de la inacción. No significa que ya hayas conseguido tu objetivo, significa que has recuperado la capacidad de intervenir sobre lo que sí depende de ti.


Una acción llama a otra

Hay algo especialmente bonito en los cambios que empiezan, y es que una decisión puede facilitar la siguiente. Por ejemplo... Empiezas a dormir un poco mejor. Al día siguiente tienes algo más de energía, y con más energía te apetece moverte. Después de moverte te sientes mejor y estás motivada, comienzas a organizar tus comidas...

Y de repente, esas decisiones empiezan a formar una nueva rutina.


La motivación aparece después de actuar

Esperamos demasiado a sentirnos motivados para empezar,  pero suele funcionar al revés:


Empiezas → experimentas una sensación positiva → aumenta tu confianza → aparece más motivación → vuelves a actuar.


La sensación positiva y la confianza en ti, refuerza la continuidad.



El autocuidado no es egoísmo, es una necesidad

Esto es especialmente importante cuando hablamos de hábitos saludables. Hay mujeres que llevan años posponiéndose, sabiendo que necesitan hacer algo por ellas mismas... Se sienten cansadas, no se encuentran cómodas con su cuerpo, han perdido energía, han dejado de hacer cosas que antes disfrutaban... Sin embargo, siguen esperando ese momento en el que tengan tiempo, ganas y motivación para empezar. El autocuidado no es egoísmo, es una necesidad.


El momento no aparecerá espontáneamente, requiere de voluntad y determinación. Comienza con pequeños gestos, algo que en principio no suponga un "romper con todo". Por ejemplo: Un desayuno equilibrado, en el que aportes fibra y proteína. Es un buen punto de partida, porque genera buenas sensaciones de energía y saciedad, y te predispone a tomar mejores decisiones alimenticias a lo largo del día. En cuanto a la actividad, si no tienes una hora, dedica 20 min.


Cada vez que haces algo que sabes que te beneficia, estás enviándote un mensaje: “Me estoy cuidando.”


La acción vence al miedo que crea el pensamiento

Tu mente puede decirte que será difícil. La acción te permite descubrir todo tu potencial. Descubrirás que puedes, que te gusta, que no era tan complicado... Cambiarán incluso tus preferencias y prioridades. Tomas el control y serás capaz de elegir lo que te sienta bien por encima de lo que te apetece, con la certeza que te dan las sensaciones positivas que has ido acumulando. Porque la acción rompe con el bloqueo, es motivación, autoestima y confianza.




 
 
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